Despedida de André Green, obituario de Jajam, Mordo y Rosenfeld.

André Green falleció el domingo 22 de enero de 2012, a los 85 años. Fue uno de los grandes maestros del Psicoanálisis.

 

La ceremonia de entierro en el cementerio de Pere-Lachaise fue un día acorde a la tristeza de la comunidad psicoanalítica. Nublado, ventoso, con un frío de varios grados bajo cero. Concurrieron amigos y familiares, todos los que recibieron sus enseñanzas, discípulos, supervisados, miembros de la Sociedad Psicoanalítica de Paris, de la Sociedad Psicoanalítica Francesa, de otras sociedades psicoanalíticas de Europa, GERPEN (Grupo de Estudios Psicoanalíticos para el desarrollo del niño y el lactante). Durante la ceremonia, se lo acompañó con música y palabras que le gustaban: una sonata de Bach,  su música de jazz preferida y un monólogo de Shakespeare.

 

Lo despidió el presidente de la Sociedad Psicoanalítica de Paris, Bernard Chervet, destacando su personalidad en la SPP, su obra y la importante influencia de su pensamiento. También se despedía a toda una época de la Sociedad Psicoanalítica de Paris.

 

Hablaron uno de sus hijos y un representante de la carrera de Psicología de Buenos Aires. Su esposa, Litza Guttierres, permaneció en silencio y acongojada durante toda la ceremonia.

 

Fue un impacto emocional para David y Estela Rosenfeld, justo en nuestra llegada a Paris. Lo habíamos conocido mientras estudiábamos en Paris en 1963 y André Green leía su trabajo en la Sociedad Psicoanalítica de Paris, ese mismo año.

 

Los diarios de Paris dedicaron, al día siguiente de su muerte, largos artículos sobre su vida y su obra, alabando su gran capacidad creativa a nivel teórico, así como sus ardorosas y a veces polémicas y punzantes discusiones para defender su punto de vista en los encuentros psicoanalíticos. Todos coincidieron en describirlo como aquellos sabios del Renacimiento, que conocían casi todo… astronomía, griego, latín, teatro. Así era André Green: conocedor de idiomas como el griego, el árabe de su país natal –Egipto-, la literatura de Shakespeare, la música clásica, el jazz y poseía una incansable capacidad de estudio y lectura. Encerrado en su biblioteca, tenía el don maravilloso de la curiosidad, para repensar y recrear los modelos teóricos de Freud.

 

Para la comunidad psicoanalítica europea e internacional fue un doloroso impacto ver desaparecer a uno de los grandes maestros clínico y teórico del Psicoanálisis. Sus trabajos son hoy texto obligatorio de estudio en las Sociedades Psicoanalíticas y las facultades de Psicología.

 

Una semana después, al inicio de los cursos de GERPEN (Grupo asociado a la Sociedad Psicoanalítica Francesa), la presidenta, Dra. Catherine Druon, dio un encendido y emotivo discurso donde despidió a su maestro, André Green, y homenajeó a los grandes maestros que desaparecieron en el lapso de pocas semanas. Joyce Mc Dougall, Hanna Segal y André Green, todos ellos dieron clases en GERPEN.

 

Sus aportes acerca de la estructura borderline fueron muy valiosos. Refiriéndose a estos pacientes dice: “Si el histérico era el paciente típico de la época de Freud, el fronterizo es el paciente problema de nuestro tiempo… el problema mítico de nuestro tiempo ya no es Edipo sino Hamlet.” Diferencia en este sentido las relaciones triangulares, en la estructura edípica, cuyo mecanismo de defensa es la represión y los sentimientos en juego son ambivalentes positivos y negativos hacia cada uno de los progenitores, de las relaciones tri-diádicas o de bitriangulación en las cuales el mecanismo de defensa es la escisión entre los dos padres: uno, idealizado y el otro, persecutorio. Dentro de esta relación, el objeto parental “bueno” se percibe como débil e ineficaz y la sobrevaloración de la idealización “bueno” no defiende la “maldad” omnipotente del otro progenitor.

Este aporte teórico enriquece notablemente la clínica al advertirnos sobre estos pacientes de apariencia neurótica (falso self) en los cuales las angustias en juego son psicóticas.

Entre los conceptos teóricos de enorme utilidad en la clínica se encuentre el de “la serie blanca, alucinación negativa, psicosis blanca y duelo blanco”, fenómenos pertenecientes a lo que se podría llamar la clínica del vacío o la clínica de lo negativo. Los describe como: “una desinvestidura masiva, radical y temporaria, que deja huellas en lo inconsciente en la forma de ‘agujeros psíquicos’, que serán colmados por reinvestiduras, expresiones de la destructividad, liberada por ese debilitamiento de la investidura libidinal erótica.” Destaca que dichas manifestaciones de odio, así como los procesos de reparación consiguientes son manifestaciones secundarias en relación a esa desinvestidura central del objeto primario materno.

Es desde este vértice que plantea un abordaje técnico en el que no se privilegie la interpretación del odio, como podría ser en las depresiones melancólicas, sino que teniendo en cuenta que son depresiones narcisistas, habría que tener muy presente que la angustia que está en juego es la aniquilación del Yo. Su trabajo “La madre muerta” (La mere morte) influyó toda una época y estimuló el estudio de la relación del niño con su madre. Lo que caracteriza estas depresiones es que se producen en presencia del objeto. La madre absorbida por un duelo desinviste brutalmente a su hijo, quien vive esta situación como una catástrofe.

A lo largo de su obra se puede apreciar el enorme reconocimiento que tuvo por la obra de Winnicott como por la de Bion, de tal modo que no sólo pudo enriquecerse con las ideas de estos pensadores sino que pudo transmitirnos esas ideas que nos permitieron también a nosotros una valiosísima articulación clínica.

No sólo influyó en sus teorías sobre el afecto, la obra de Winnicot,  sino que fue uno de los miembros de la Revista Winnicottiana de Londres.

La amplitud de sus trabajos hace difícil un resumen de su obra. Sin embargo, es de destacar el concepto “trabajo de lo negativo” en la vida psíquica. Como así también su investigación a partir de la enorme preocupación por “el mal” en el que sostiene que no hay odio, no hay agresión, hay no sentir, a través de la función desobjetalizante, de desligazón y de desinvestidura total, el otro deja de ser un semejante. Es en este sentido que se refiere a la Shoa :” “Si la destructividad contra el otro ha de llegar lo bastante lejos, la condición indispensable para la realización de este proyecto es desobjetalizarlo, es decir retirarle su propiedad de semejante humano”.

 

Tuvimos en APdeBA la oportunidad de recibirlo en varias ocasiones y nos vimos enriquecidos por su contribución teórico-clínica, que fue vastísima.

 

André Green dejó una enorme obra escrita. Sus libros “Narcisismo de vida, narcisismo de muerte” (1983, Paris, Minuit); “El trabajo de lo negativo” (1993, Paris, Minuit); “Locuras privadas: Psicoanálisis de los casos límites o borderline” (1990, Paris, Gallimard); “Sexualidad y psicoanálisis” (1995, International Journal of Psychoanalysis). Sus teorías sobre el afecto desarrolladas en su libro “El discurso viviente” (1992, Presses Universitaire de France). Su interés por la música, el teatro y Shakespeare, plasmados en su libro “Hamlet y Hamlet: una interpretación psicoanalítica de la representación” (1982, Paris, Balland). También para conocer su vida privada y la relación con su obra, “Un psicoanalista comprometido: conversaciones con Manuel Macias” (1994, Paris, Calmann-Levy). Una reactualización sobre la sexualidad en su libro de 1997 “Las cadenas del Eros” (Paris, Odile Jacob).

 

Unos días después, David fue a visitar a su esposa, Litza Guttierres. Conversaron sobre las historias de años y siglos pasados. Sobre André Green, nacido en Egipto, y las historias familiares de Litza, cuando su familia, huyendo de la Inquisición,  arriba a Livorno, Italia, en 1508.

Toda su historia personal fue revivida durante esa mañana, así como también lo fue emocionalmente para David, recordando en silencio los años vividos en Paris desde 1963.

 

André Green había terminado un nuevo libro sobre la Ilusión y Desilusión (2010).

 

GRACIELA JAJAM – Miembro didacta de APdeBA. Profesora del Seminario sobre la obra de Winnicott. Estudió la obra de André Green.

 

ESTELA MORDO – Estudió en la Sociedad Psicoanalítica de Paris (1962 – 1963). Traductora de varias de sus supervisiones con André Green en APdeBA, Buenos Aires. Ex – miembro de redacción de la Revista de APdeBA.

 

DAVID ROSENFELD – Estudió en la Sociedad Psicoanalítica de Paris (1962-1963), – Ex.Vicepresidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional.- Profesor de Psiquiatría – Facultad de Medicina – UBA.

 

 

 

 

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